Tu próximo clienteya está en LinkedIn.
Hace ocho años que hago esto a mano, desde antes de la IA. Imán es esa metodología, hecha agente.
Busca a los que encajan en tu mercado, escribe una invitación por persona y sigue la conversación cuando el otro contesta. Vos leés y aprobás antes de que salga nada — y mientras tanto seguís con tu trabajo.
Sin tarjeta. Al día 16 se corta y decidís si seguís.
Un agente que habla como vos
y te consigue las reuniones.
Imán aprende tu forma de escribir, busca a la gente que encaja en tu mercado y arranca la conversación. Cuando el otro contesta, sigue: responde a lo que dijo, maneja las objeciones de siempre y propone un horario. Vos aparecés en la reunión.

Le mostrás cómo escribís. No se lo explicás.
Imán no te pregunta si querés un tono formal o cercano. A esa pregunta todo el mundo contesta lo mismo y con eso no se escribe nada. Te pide un mensaje escrito como lo escribirías vos, y guarda esa muestra tal cual: con tus modismos, tu registro y tu forma de cortar las frases.
Cada campaña tiene sus propias reglas — el idioma, el de vos o el de usted, qué no decir nunca, cómo responder las objeciones de siempre. Las cambiás cuando querés y el próximo mensaje ya sale distinto.


Los clientes aparecen de casualidad,
cuando alguien se acuerda de vos.
El referido es el mejor canal que hay y tiene un problema: no se prende cuando hace falta. Llega cuando llega, y el mes que sigue arranca en cero. Alguna de estas te va a sonar:
El mes que viene arranca sin saber cuántas reuniones vas a tener
Prospectás a mano, entre reunión y reunión
El mismo mensaje sale para todo el mundo, porque escribir uno por uno no escala
Hay gente en tu mercado que encaja y todavía no sabés quién es
Imán te da el otro canal: el que prendés vos, el que corre todos los meses y el que podés mirar para saber qué va a pasar en el que viene.
Cómo funciona
Un sistema que trabaja mientras vos hacés lo único que un sistema no puede hacer: cerrar.
Definís tu mercado
Le contás a Imán a quién le vendés: cargo, industria, geografía. Prioriza a los prospectos que más se parecen a tu cliente ideal.
Escribe, y vos aprobás
Una invitación por persona, con algo concreto de su perfil. Antes de que salga nada, la leés y le das el OK. Si no te cierra, no sale.
Sigue la charla cuando contestan
El agente responde a lo que el otro dijo, no con una plantilla. Las conversaciones que se ponen serias te llegan a vos.
La reunión queda en tu calendario
Cuando el prospecto está listo, el agente le pasa tu link de reuniones. Elige el horario y queda agendada. Vos te presentás.
120 contactos al mes. Entre 30 y 60 aceptan.
Entre 5 y 15 conversaciones. De ahí salen las reuniones.
Vos tenés la última palabra.
El agente escribe cada mensaje y te lo deja listo. Vos lo leés, lo corregís si querés y lo aprobás. Sale con tu nombre porque lo firmaste vos, y así es como se mantiene la conversación de tu lado aunque la escriba él.
El agente redacta un mensaje por persona, con tu voz.
Te llegan todos juntos a la cola de aprobación.
Aprobás y salen. Lo que retocás, sale como vos lo dejaste.

El criterio que tiene adentro
Descarta más de lo que contacta
La mayor parte del trabajo es sacar gente de la lista. Un mercado mal filtrado no baja las respuestas: baja la aceptación, y por debajo del 15% LinkedIn te marca como spammer.
Una invitación por persona, sin pitch
Menos de 200 caracteres, algo concreto del perfil y una pregunta que se contesta en una línea. Sin producto, sin link, sin reunión. La invitación no vende: abre.
Sigue la conversación, no manda plantillas
Cuando el otro contesta, el agente responde a lo que dijo. Vos ves el borrador antes de que salga y las que se ponen serias te llegan a vos.
Cupo diario bajo, a propósito
18 invitaciones por día, muy por debajo del techo de LinkedIn, con warmup al principio. Se puede mandar más. Mandar más es cómo se pierde la cuenta.
La agenda del mes que viene
se arma esta semana.
Se configura en minutos y arranca la misma semana, mientras vos seguís con el resto de tu trabajo.
Imán
Consigue reuniones por LinkedIn con tu cuenta y tu nombre: califica el mercado, escribe una invitación por persona y sigue la conversación. Nada sale sin que lo apruebes.
Un SDR junior en LATAM arranca en USD 750 al mes. Una agencia de outbound, en USD 5.000.
Menos que una hora de tu tiempo facturable. Se cobra en pesos al tipo de cambio del día, con débito automático mensual.
15 días con el agente andando. Sin tarjeta. Al día 16 se corta y decidís si seguís.
¿Ya tenés cuenta? Entrar
qué necesitás para arrancar
Tres cosas, y las decimos ahora para que no te enteres después.
Sales Navigator Core
Es de donde sale el filtrado fino del mercado. Te damos un cupón de 2 meses gratis para arrancar.
La extensión de Chrome
Se instala en un minuto. Es lo que deja al agente operar sobre tu cuenta, con tu sesión, sin darle tu contraseña a nadie.
Un link de reuniones
Calendly, cal.com, el que uses. Sin esto la conversación llega hasta el momento de agendar y se corta justo ahí.